Aquí no se viene con prisa. Se viene a abrir una botella, a pedir algo más, a decir “uno más y nos vamos” sin intención de cumplirlo. La mesa se alarga, la conversación también. Y cuando te das cuenta, ya no es almuerzo: es todo lo que vino después.
Cocina italiana, coctelería y vinos, con la mejor vista de Medellín.